viernes, 6 de enero de 2012

Entrevista a Pana, de Asturias



Pe: Vamos a ver, Pana, ¿dónde te pilló el 15M?

Pa: Sí, sí, pero… primero te voy a hacer yo una pregunta, para seguir contestando. ¿Qué es exactamente y a qué sitio van esas preguntas? Porque si esas preguntas son para saber qué es lo que va a hacer la gente que viene caminando en Bruselas, la respuesta es c’est fini.

Pe: Simplemente, estamos recogiendo las experiencias de la gente que está caminando, para que la gente luego sepa, más o menos, cómo está siendo la marcha.

Pa: Ah, bueno. Vale. Pues hala, adelante. De momento, ya te digo la respuesta: si es para que sepas lo que yo pienso ir a Bruselas a hacer, no hay respuesta. O bueno, hay una, sí, como veo que ciertas cosas no van a salir presionando en un montón de grupos, pues yo me voy a sumar al grupo para hacer toda la presión y más, todo lo que yo pueda.

Pe: ¿Y cómo empezaste con el 15M?

Pa: En la acampada de Gijón. Lo primero que vi, para mi sorpresa, fue que hablaban muy pa’ dentro, como si tuvieran miedo a hablar a la gente, no se les escuchaba casi la voz. Ponían en una de las tapas esas “Toma la calle” y eso se supone que es para explayarse bien, ¿o no?

Pe: ¿Y tú te explayabas bien? ¿Tú hablabas mucho?

Pa: A ver, a mí se me entiende. No hablaba mucho, hablo lo justo. No mucho, sino lo justo, que es diferente.

Pe: ¿Y a la marcha a Bruselas cuándo decidiste ir?

Pa: Espera. Primero, fui a Santiago. Iba a un servicio para la gente, de “Calor y café”, ¿sabes lo qué es eso?

Pe: No.

Pa: "Calor y Café" es un sitio donde se vas a tomar café, y si puedes, estar ahí hasta las 4 de la tarde, es para la gente que no tiene nada. Se supone que está subvencionado. Y cuando entré en la plaza de Obradoiro, me encontré con… no sé si 120 o 150 tiendas de campaña. ¡Y me sorprendió muchísimo! Y digo, hostia, porque una cosa son las poquitas tiendas que había en Gijón, y otra cosa es 150 tiendas. Decidimos nosotros desaparecer la acampada, había infiltrados, que estaban presionando y metiendo miedo, y decidimos disolverla porque no había ningún argumento ya válido para seguir.

Pe: ¿Y de ahí te fuiste para Madrid en la marcha?

Pa: Nolo me dijo.... Hostia, coño… (Llega el coche con comida. Cogemos algo y continuamos andando)

Pe: ¡Pues seguimos! Entonces de Obradoiro te fuiste para Madrid, ¿no?

Pa: De Obradoiro exactamente no. Estábamos pegando carteles en Santiago de Compostela, no nos dejaban, y al final tuvimos que desistir. Nos metimos a una discoteca y ¡hala! A beber. En esto, a la hora de cerrar la discoteca, salta Nolo, ¿vamos a Madrid? Cago en la leche, raaaacaaaa! Cogemos, vamos a casa de una tía, dejamos ahí las pancartas, los sprays, un altavoz, y no sé qué más. Y cogimos un tam-tam, y nos presentamos en Madrid, dando la vara. Casi sin nada, íbamos en el autobús, la gente se asustaba, porque íbamos tocando el tam-tam.

Pe: ¿Y llegasteis el día que llegaban todas las marchas a Madrid?

Pa: Justo aquella noche.

Pe: ¿Y cuándo decidiste salir luego de Madrid para Bruselas?

Pa: Cuando salieron todos para Bruselas, yo me uní. Y Nolo se unió, que también fue propuesta de él, dice: Oye, ¿vas a ir a Bruselas? Y digo, hostia, sí.

Pe: ¿Y qué te está pareciendo?, ¿cómo te lo esperabas?, ¿te está sorprendiendo?

Pa: Lo primero entrar en Francia, que fue una sorpresa, y llegar a Bruselas, será otra sorpresa. Sobre el mal y el bien de la gente... estamos en un sistema que es así. Y hemos recreado otro sistema peor, o sino peor… bueno, punto y aparte. No sé si te habrás dado cuenta que muchos de nosotros, algunos de nosotros, queremos ser los jefes, o quieren; yo no, yo paso de todo, de ser jefe.

Pe: ¿Qué problemas entonces, estás viendo en la marcha? ¿Y qué aciertos?

Pa: El problema es que los jefes no saben, los que quieren ser jefes, no saben cómo exponer su idea sin hacer daño, porque creen que así su idea no va a sobresalir, y me cago en la leche, si es todo una idea en común, claro que sobresaldrá, si la empujamos en común, pero si nos ponemos particulares, quien mande en la Comunidad Económica Europea va a decir: chaval, vete para casa.

Pe: ¿Y qué aciertos? ¿Qué cosas buenas?

Pa: ¿Aciertos? ¿Lo mejor? Lo más encantador de todo fue el día que le robaron la bici a Maite, y el grupo le pagó otra bici. Eso fue encantador.

Pe: ¿Y el momento malo?

Pa: Momento malo, no, muchísimos. Montones de momentos malos. Uno de ellos fue cuando alguien habló mal a Yanni. Y Yanni era una persona que quería hacer cosas si se le dejaba. Ahora, nadie, absolutamente nadie, dejó que se acercara, nadie. Todos la rechazaron, todos.

Pe: ¿Qué tipos de relaciones personales crees se crean aquí?

Pa: Hay mucha amistad verdadera. Pero hay mucho amiguismo. Y mucho enchufismo. Y eso no debería de ser, a estas alturas…

Pe: ¿Qué estás aprendiendo aquí? ¿Crees que el Pana que salió al principio es muy diferente al de ahora?

Pa: No… hace muchos años que el Pana ya sabía todo esto. O sea, son 4.000 kms, 6.000 kms que llevo en las piernas, y vivir en la calle para mí es casi natural. Por no decir natural. Yo en España me dedicaba a hablarle a la gente, y hablarle, y con ello conseguía comida y ropa. No, no necesitaba ir a mendigar a la calle, a poner la gorra, no lo necesitaba para nada. Aparte de que no soy así, no soy de esos, tampoco. Aunque no pasa nada.

Pe: ¿Ninguna cosa que hayas aprendido?

Pa: No, de momento no he aprendido nada. Sí, una cosa sí, un detalle, que la mayoría de esta gente han aprendido a comer, y muchísimos han aprendido a hacerse su propio vaso y su propia cuchara. Y utilizar el material reciclado. Muchísimos, cuando estaban en casa de mamá y de papá, ¿cómo se llama eso? ¡A echarles la huella a papá y a mamá! De hecho muchos, es lo que hacen aquí, echarles la huella a quien les ayuda.

Pe: ¿Y qué crees qué has podido enseñar tú? ¿Qué has podido aportar?

Pa: Yo tengo mucho que aprender, lo primero. Eso lo primero, me falta mucho que aprender. Pero a algunos les he enseñado, y se lo voy a seguir enseñando, e insistiendo, que donde acaba la necedad, comienza la inteligencia. Y eso es muy importante.

Pe: ¿Para qué crees que está sirviendo esta marcha a Bruselas, y para que te gustaría que sirviera?

Pa: Eso ya no lo puedo responder. Eso de los resultados vamos a dejarlo para cuando lleguemos allá. Lo que sí me parece fatal es que estamos en un sistema, que en vez de aprovechar su lado bueno, no queremos aprovecharlo. Queremos salirnos del sistema de una forma tan brutal. El más fuerte es el que se va a quedar. Y lo que interesa es que sea todo Dios, cuantos más mejor, porque hemos rechazado la ayuda de los 300 sin techo de Dax. ¿Pero qué creemos que somos, hombre? ¿Qué creemos qué somos? ¡Esto es global!

Pe: ¿Qué te gustaría hacer después de Bruselas y qué crees que va a pasar con este grupo?

Pa: Después, puede que muchos volvamos para casa, y algunos a Alemania o Grecia. Un chaval parisino, al que yo le llamo Bob Marley, ya me dijo en Prado: ¿pero para qué ir a Bruselas si en Bruselas hay un sistema...? ¿porqué no ir a Africa, que están los verdaderos anti-sistema! Que tampoco, mira, tampoco es que el sistema esté mal, lo que está mal son la gente que está dentro del sistema. Porque vamos a ser realistas, vamos a poner lo del famoso trueque. Si yo tengo, por ejemplo, vacas. Y tú, que necesitas vacas, me ofreces gasoil Pero si yo no necesito gasoil, ¿tú que haces con ese gasoil? Tienes que ir a otro pueblo a cambiarlo por algo que yo quiera. Cuando, si coges monedas, llegas, compras la vaca ¡y te vas!

Pe: Además, tú eras vaquero, ¿no?

Pa: Sí, claro, por supuesto. Pero una cosa es ser vaquero, y otra cosa, ganadero.

Pe: Claro, ¿en qué consiste el trabajo de vaquero?

Pa: En cuidarlas, en limpiarlas, en darles de comer, curarlas, poner las inyecciones, echarlas al toro...

Pe: ¿Te gustaba el trabajo?

Pa: Sí, me encantaba. De hecho soy de familia ganadera, mis tías tenían mucho ganado y mucho terreno.

Pe: ¿Y sigue habiendo mucho en Asturias?

Pa: Vacas sí, vaqueros no.

Pe: ¿Por qué no hay tantos vaqueros ahora?

Pa: Porque muchos de los ganaderos se quedan el dinero de la Comunidad Económica Europea, y no pagan los sueldos. La inmensa mayoría han cogido tierras, agua. abono, pagados por Europa, y se han quedado con el dinero. Eso es un robo. Y yo, por supuesto, al principio, cuando entró España en la Comunidad Económica Europea. yo me enfadé mucho, hasta tal punto, hasta tal punto me enfadé, que tuve más de cinco veces la pistola en la cabeza por revolverme.

Pe: ¿ Y quien te ponía la pistola en la cabeza?

Pa: La Guardia Civil.

Pe: Porque ibas a…

Pa: A revolverme, a hacer revueltas.

Pe: ¿Con más gente?

Pa: No, solo, solo. Entonces no entendía lo de complicidad…

Pe: ¿Y cómo hacías tú revueltas solo?

Pa: Pues entraba a una catedral, por ejemplo, a insultarlos. De hecho, en un pueblo al que yo iba a trabajar la fresa, por decirle algo al obispo, pum, pistola en la cabeza.

Pe: ¿En la cárcel estuviste?

Pa: Estuve detenido un montón de horas, sí.

Pe: ¿Y era muy diferente cuando luchabas de forma individual a ahora, que lo hacemos de forma colectiva?

Pa: Sí, sí es diferente. Yo puedo hacer mucho más, claro que sí. Y no me involucro más porque las ideas mías, son en cierto modo, disparatadas. Pero si las das la vuelta, no son tan disparatadas. Porque la idea colectiva, tanto para bien como para mal, funciona. Cuando el grupo acierta, tú trata de intentar meter algunas ideas en el grupo. Que sean positivas para el grupo. Y el grupo reacciona de una forma… ¡increíble! Si tratas de tirarlos abajo, pues, efectivamente, los tiras abajo, pero si tratas de ayudarlos, se levanta, el grupo se levanta para arriba.

Pe: O sea, que te gusta también…

Pa: Hombre, hombre, sino… la demostración fue la fuerza que hicimos en Paris, ¿eh? Yo me echaba a dormir la siesta! Yo me echaba… junto a las mochilas, pusieron un saco para aquí, y otro para allí, y… a dormir.

Pe: ¿Cuándo nos estaban gaseando?

Pa: No, ya estábamos gaseados. Pero yo me eché a dormir. Y si no fuera por los gritos de tal, yo me hubiera dormido tranquilamente. Muy a pesar de todo. Y si, en vez de ser 150, hubieran venido también los de Dax y Orleans, cuando nosotros estábamos rodeados, ¿eh? Lo de París, te voy a decir una cosa. Hubo policías que ya no podían más. Les tuvieron que cambiar. Porque estaban llorando, tío, llorando. Entonces los más duros les daban palmadas y les decían: "anda, quítate, muchacho". Por agotamiento físico. Yo he visto como uno que sería capitán, o sargento, o yo que sé, les saludaba dándoles la enhorabuena porque el esfuerzo que hicieron fue el doble que el nuestro. Uno de ellos, que era el que metía la rodilla en el pecho de los demás, y metía patadas, ese, lo he visto yo como enjuagaba la boca, como escupía, como se echaba el agua en la cabeza, de reventado. 

Estoy seguro de que si hacemos fuerza contra la policía, entonces se va a duplicar, hemos hecho un poco de difusión. Lo demás fue ratonera tras ratonera. Y muchos de ellos que hablan y que critican, se han escaqueado, porque yo los he visto escaquearse. Algunos de los que estaban rodeados, que gritaban muchísimo, demasiado... ¡se han levantado tranquilamente! Pero muchacho, ¿a dónde vas tan tranquilo? Si tanto gritas, no vayas tan tranquilo! O si no, no insultes a la gente. Yo fui uno de los que me levanté, porque yo no tengo gana de que me rompan los huesos a patadas. Yo voy a Bruselas con otro motivo. No tengo ninguna gana, ¡pero yo no gritaba!

Esto es un movimiento nuevo y debería de ser multitudinario. Debía de ser unido, y no hay porqué rechazar a nadie. Una cosa que yo he propuesto era ir con carros y caballos, por la carretera. Ahora, si tuviéramos por ejemplo cuatro o cinco carros, cuatro o cinco caballos, ¡¡haríamos mucha más difusión!! Este es un movimiento global, yo en mi tienda de campaña tengo pintados un montón de países.

Pe: ¿Qué crees que pasará con este movimiento global?

Pa: No debería de morir. Debería de seguir, y deberíamos de seguir. Los que más tienen que hablar ahí son los que llaman “sin papeles”, esos son los que verdaderamente tienen que ir, y no nosotros, quejándonos de si hay un yonki o dos en la marcha.

Pe: ¿Y como ves la convivencia aquí entre personas de diferentes condiciones sociales?

Pa: Hay de todo. Sí, hay buenos y malos. Más bien buenos que malos, por suerte.

Pe: ¿Hay alguna cosa que se te ocurra que quieras decir más, o alguna pregunta?

Pa: Me gustaría saber cual es tu idea y cuál es la idea de muchos que van en la marcha de futuro. Porque a mí me gustaría ser una especie de pueblo de Israel que salió de Egipto. No la tierra prometida, sino la idea prometida, que es diferente. Buscando eso: la idea. No hace falta la tierra prometida para nada.

Pe: Y esa idea prometida ¿hay que buscarla o la tenemos que construir nosotros?

Pa: La tenemos que construir. Ya, ya.

Pe: ¿Crees que se está empezando a construir?

Pa: Espero que sí. Aunque, mira, te voy a decir una cosa, sobre el alcoholismo, sobre la droga, sobre la prostitución. Porque recuerda, en Madrid, que las putas de Lavapies estaban allí. Protestando, en primera fila. Y esas, cuando había una marcha o manifestación, se iban a protestar en primera fila. Yo creo que estaban muy bien protestando allí. Muy bien. Y se enfrentaban a muchos de los que estaban en el 15M: tú, para estar aquí, te acostaste conmigo por dinero, así que no vengas aquí a protestar. Les decían eso ellas. Que eran de Santo Domingo. Tú te acostaste ayer conmigo por 30 euros, así que tú no puedes protestar.






1 comentario:

  1. Importante relato.
    Gracias por esta sinceridad tanto del entrevistado como del entrevistador.SALUD y nos vemos en y por 15-M

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